EGIPTO, TIERRA DE FARAONES
Hoy les presento una càpsula cultural un poco grande, se trata del misterioso Egipto, tierra de faraones cuyos vestigios de esplendor aun son visitados por millares de turistas atraìdos por su milenario arte en las piràmides, columnas gigantescas, templos y todas las manifestaciones culturales que han dejado huella perdurable en la historia de la humanidad. Para ello recurro a una monografìa muy bien hecha de unos Mexicanos Chiapanecos, quienes tienen todo el mèrito del acopio de informaciòn en fuentes confiables:
AUTORES:
Luis Enrique Domínguez Velasco y Ricardo Sotelo Mora

Los egipcios fueron los más notables representantes de la raza camita, una raza africana que constituyó el núcleo de los primeros pueblos mediterráneos, y a la que se le suele asignar la mayor parte de las estirpes y lenguas que no pertenecen a las 2 grandes familias : la indoeuropea y la semita. Camita son, el copto, derivado directamente del egipcio el grupo de lenguas berberiscas, que todavía se habla en el Africa Septentrional, y la raza "kushita" que comprende, entre otros, el somalí, el gala y el dankali; al tronco camita parece corresponder, además, pueblos como los egeos de la civilización minoica de Creta; los vascos de España, los drávidas de la India, y algunas razas de la Polinesia.
En cuanto a los egipcios, en siglos pasados se les propuso originarios de una región llamada Punt, situada probablemente a lo largo de la costa Somalí. Estos antiquísimos Punistas procedentes del sur africano y convertidos en indígenas de las orillas del Nilo, habrían sido después sometidos por invasores septentrionales, portadores de una civilización más elevada que produjo el nacimiento de las dinastías.
En el curso del río se basa la posterior subdivisión del país en Alto Egipto (Tebaida), Medio Egipto (Heptanomida) y Bajo Egipto (Delta) con esta división se corresponden los tres grandes períodos históricos : Memfita, Tebano y Saíta, entre los cuales se distribuyen treinta y tres dinastías de faraones.
El clima de Egipto es de tipo desértico mitigado únicamente el la costa mediterránea. Se caracteriza por la extrema escasez o incluso la falta absoluta de lluvias, por un cielo sereno durante largos espacios de tiempo, por temperaturas elevadas todo el año.
Se citan 3 reyes, llamados Escorpión, Narmer y Horus, como los unificadores de Egipto.
De las 5 dinastías que la ciencia moderna asigna al primer periodo de la historia egipcia, o sea, el llamado Imperio Antiguo, que durante las 2 primeras dinastías "tanitas" tuvo la capital en Tanis, y de la tercera en adelante, en Menfis, solamente la cuarta comienza a alcanzar relieve gracias a la "Piedra de Palermo", que nos revela algunas particularidades acerca del reinado de su fundador y gracias también a las 3 grandes pirámides erigidas en Gizeh.
Cultura egipcia
La historia del Egipto Antiguo se divide en 3 imperios con intervalos de dominación extranjera y guerras internas. El Imperio Antiguo se caracterizó por el florecimiento de las artes y la construcción de las pirámides. Durante el Imperio Medio (2050-1800 a. C), tras una etapa de decadencia, Egipto conoció un período de esplendor en su economía, literatura y artes. En el Imperio Nuevo (1567-1085 a. C.) el país alcanzó su edad dorada conquistando a los pueblos vecinos y expandiendo su territorio bajo la dirección de los faraones de la XVIII dinastía.
La decadencia del imperio se dio hacia 1075 a. C., a raíz de las diversas invasiones de otros pueblos, las cuales modificaron la división y extensión del territorio de Egipto.
Egipto antiguo.
El período que solemos denominar "Antiguo Egipto" es la época en que fue gobernado por los faraones, a partir del año 3000 a. C.
La egiptología
Sólo a principios del siglo XIX se constituye la ciencia de las antigüedades egipcias. Hasta entonces, los jeroglíficos o caracteres sagrados, grabados en la piedra de los monumentos, habían permanecido indescifrables, así como la escritura cursiva (hierática) empleada en los papiros. El descubrimiento de la "piedra de Rosetta" hecho por un oficial del ejército de Napoleón fue el punto de partida de los otros dos descubrimientos posteriores.
Dividiremos en tres períodos la historia del antiguo Egipto:
5000 a 2500 aproximadamente 1a. a Xa. dinastía. Período menfita. Durante este período, la capital, o al menos una de las principales ciudades, fue Menfis en el Bajo Egipto.
Tres reyes de la IVa. dinastía, Kéops, Kefrén y Micerinos, particularmente ilustres, construyeron las tres famosas pirámides de Gizeh cuyas masa colosales se yerguen aún a orillas del desierto líbico. Por esta época, los egipcios estaban en guerra con los semitas de Arabia.
2500 a1100 XIa. a XXa. dinastía. Período tebano. Cuando la realeza menfita se debilitó, el país se disgrego, y los principales del Alto Egipto tomaron el poder, haciendo de Tebas la nueva capital. Comenzó así el primer imperio tebano o imperio medio. Egipto volvió a ser poderoso y próspero, extendió sus fronteras, ocupando nuevamente Nubia al sur, rica en oro, y al nordeste la península de Sinaí, rica en cobre. Los reyes de la XIIa. dinastía favorecieron las ciudades del norte. Uno de ellos, Amenemhat II ordenó ahondar el lago Meris, destinado a regularizar las aguas del Nilo.

Hacia el año 2000 Egipto fue asaltado por los hicsos, pastores nómadas probablemente semitas, venidos de Asia, quienes luego de haberles sometidos a pillajes se instalaron como señores. Fueron arrojados a Palestina por Amosís I, el libertador, fundador de la, XVIIIa. dinastía. Comienza entonces, hacia 1600, el nuevo imperio tebano, abriéndose para Egipto, con la XVIIIa. y la XIXa. dinastías, una era de prosperidad material y de civilización brillante. Se desarrolla el comercio; se abre un gran canal que comunica el Nilo con el Rojo, se restauran los templos. Grandiosas construcciones celebran en Karnak y en Luxsor al todopoderoso Amón, la gran divinidad tebana; el Valle de los reyes se puebla de numerosas tumbas subterráneas en la que los faraones más ilustres, Tutmosis III, Seti y, Ramses II reposaran durante milenios al abrigo de curiosidades sacrílegas.
El relato de sus expediciones está grabado en los muros de los templos de Karnak . Tutmosis III y Ramses II, grandes conquistadores, sometieron palestina y Siria (toma de Mageddo Cadesh, Karkemish). Se enfrentaron al poderoso reino Hitita, al que Egipto debió ceder Siria del norte. En el sur, la colonización egipcia se extendió más halla de la sexta catarata
De todos los monumentos de la antigüedad, ninguno ha atraído más a la imaginación que las tres grandes pirámides de Gizeh. Dentro de estos vastos montículos de piedra, un padre, su hijo y su nieto fueron enterrados en el siglo XXVI a. C. Fue la primera y más grande, la Gran Pirámide, construida por el rey Kéops (o Khufu), que fue sepultado en una cámara de granito en el centro de la misma.
Está pirámide abarca cerca de seis hectáreas y contiene aproximadamente seis millones de toneladas de piedra; tiene 144 metros de altura, y su única entrada se levanta en la cara norte, a unos 17 metros del suelo. Los cuatro lados de la pirámide siguen, casi sin desviarse, la dirección norte-sur y este-oeste. La Gran Pirámide fue originalmente recubierta con piedra caliza de la mejor calidad, pero ya queda poco de ese revestimiento. La segunda pirámide de Gizeh fue construida por el hijo de Kéops, Kefrén (o Khafra). Aunque ligeramente más pequeña, resulta en cierto modo más impresionante, por que en este caso se ha conservado todo el conjunto de la pirámide, que comprende, no solo la propia pirámide-tumba, sino también el templo funerario en el lado oeste, donde se hacían las ofrendas para su empleo en la otra vida por el rey muerto, además de la larga calzada que conduce desde el valle, y también el templo del mismo, edificado con altas columnas de granito, donde el cuerpo del rey era embalsamado antes el entierro. En un montículo de piedra caliza, situado junto a la calzada, fue esculpida la Gran Esfinge, reproducción del rey Kefrén en forma de león con cabeza humana.
Acompaño con mùsica àrabe e imàgenes de la gran cultura Egipcia.
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La tercera pirámide de Gizeh, construida por el hijo e Kefrén, Micerino (Menkaura), abarca menos de la mitad del área de la Gran Pirámide construida por su abuelo. Arte El arte egipcio es ante todo religioso: en efecto, los únicos monumentos que han perdurado hasta hoy son templos y tumbas, y las esculturas y las pinturas que encierran son casi siempre un complemento de la arquitectura. Arquitectura Los egipcios fueron maravillosos constructores. Asombra la enormidad de sus construcciones; parecen como si hubieran querido construir para la eternidad. Los monumentos más antiguos que se conocen son tumbas. Las del primer período (época menfita), son la pirámide, tumba real y la mastaba, sepultura de los señores y de los ricos. Subsisten un centenar de pirámides: las tres más grandes son las de Kéops, Kefrén y Micerinos, que tienen respectivamente 146m, 138m y 44m de altura. La mastaba, de dimensiones menores, era un edificio en forma de tronco de pirámide de planta rectangular. Construido en piedra o ladrillo, contaba en su interior con una capilla funeraria, un recinto tapiado que guardaba todas las "estatuas" del muerto, y un foso lleno de arena que finalizaba en la cueva donde reposaba la momia. De los templos de la época menfita no quedan más vestigios que restos de capillas funerarias de las pirámides. En cambio, los de la época tebana han dejado ruinas grandiosas en Karnak y en Luxor, en el asiento de la antigua Tebas. Las construcciones religiosas constituyen casi la totalidad de las obras arquitectónicas que se conservan. No está bien establecida la naturaleza del simbolismo que preside las construcciones funerarias (pirámides, mastabas y tumbas cavadas en la roca), pero en los templos el tema es relativamente claro. Como la mayoría de los templos egipcios no llegó a terminarse nunca, el estado en que quedaron los edificios inacabados quizá se consideró normal. Tejidos y adornos Desde los más lejanos tiempos, con el lino se hicieron telas para vestir a todos los habitantes del antiguo Egipto. El dibujo más antiguo de un telar egipcio aparece en un cuenco de cerámica de unos 3.000 a. C., y el lino se usaba varios milenios después, y se sigue usando. Por descontado un faraón llevaba telas de las más finas; los obreros llevaban taparrabos de tejido más ordinario. Tenían motivos sobrados para no vestirse de lino. Los soldados se cubrían la parte posterior de su faldellín con una red de cuero; los sirvientes llevaban sobre sus vestidos redes de abalorios baratos, pero de vivos colores. El atuendo básico de un cortesano consistía en un faldellín de tela de lino ceñido a la cintura y sujeto por un nudo que, a veces, era muy complicado. Luego, se fueron empleando mantos para llevar por encima.
Las mujeres iban enfundadas en vestidos muy largos y a veces llevaban mantos bellamente plisados. Sólo tenemos vagas ideas de cómo plisaban los egipcios sus vestidos: quizá mediante una tabla con la superficie ranurada. Probablemente sea exagerado el número de pliegues en muchas estatuas. Los egipcios aprendieron del Oriente Medio el arte de teñir las telas con dibujos de diversos colores, pero la técnica no se transmitió. Un cuerpo para el Más Allá En tiempos prehistóricos, los egipcios enterraban a sus muertos en hoyos excavados en la tierra: el clima seco preservaba enteramente de la descomposición, y muchos conservaban la piely el cabello, lo que pudo haber sugerido a los egipcios la idea de conservar los cuerpos de sus reyes y otros gobernantes mediante el largo y costoso proceso de la momificación. Los reyes y nobles del período arcaico fueron enterrados en amplias tumbas rectangulares llamadas mastabas, construcciones en forma de caja, hechas de ladrillo, laboriosamente decoradas y pintadas, y a veces provistas de tejados de madera y suelos de piedra. Estas tumbas contenían alimentos, muebles, armas y ornamentos para equipar y abastecer el muerto en el Más Allá. También disponían de una "puerta falsa" por la cual el muerto podía comunicarse con la vida. El alimento y la comida les serían llevados a la tumba por los sacerdotes o por los miembros de la familia del muerto. Aunque no del todo fructuoso, en está primera etapa ya se hicieron intentos para conservar el cuerpo. Los muertos se hallaban representados por sus efigies esculpidas en sus tumbas. Los egipcios aprendieron la anatomía a partir de la preparación de los cuerpos humanos para su momificación. Imhotep, el arquitecto de la Pirámide Escalonada, sería también célebre físico, reverenciado así mismo como patrón de los médicos. Siglos y siglos de experimentación de las propiedades medicinales de distintas sustancias y plantas, entre ellas la adormidera, dieron a los médicos egipcios un profundo conocimiento de las medicinas. Los tratados de medicina que han sobrevivido del antiguo Egipto estudian el diagnóstico y el tratamiento de cierto número de dolencias. Dicho tratamiento comprenden con frecuencia, el empleo de la magia, y algunas enfermedades de origen poco claro fueron objeto de exorcismos y conjuros para su curación. No obstante el tratamiento recomendado para una enfermedad específica es, en muchos casos, ratificado por la moderna opinión médica. Un papiro relativo a las fracturas óseas demuestran palpablemente el profundo conocimiento clínico de los antiguos egipcios. Magia y medicina
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Atlas culturales del mundo, Egipto, dioses, templos y faraones Volumen I De. Folio1990
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Los últimos enigmas. Selecciones del Reader´s Digest. México, 1978.
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Ciencias sociales II. Teresa Silva. Ed. Trillas. México, 1988.
















fenicia dijo
Me atrae muchisimo el milenario Egipto.
Muy buen post Maga
kisses
24 Octubre 2009 | 11:15 AM