DAME TU MANO, MARÍA
"Una espada de dolor atravesará tu corazón"
Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas;
clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí, en mi torpe mejilla,
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.
Déjame que te restañe
ese llanto cristalino
y a la vera del camino
permite que te acompaña.
Deja que en lágrimas bañe
la orla negra de tu manto
a los pies del árbol santo,
donde tu fruto se mustia.
Capitana de la angustia:
no quiero que sufras tanto.
Qué lejos, Madre, la cuna
y tus gozos de Belén:
"No, mi Niño, no. No hay quien
de mis brazos te desuna".
Y rayos tibios de luna,
entre las pajas de miel,
le acariciaban la piel
sin despertarle. ¡Qué larga
es la distancia y qué amarga
de Jesús muerto a Emmanuel!
Amén.

































Merc dijo
Que hermosa oración Maga, como no sentirse conmovido con el dolor de la madre del Salvador, pues sin importar lo que las sagradas escrituras le hubieran profetizado, para ella le era imposible dejar de reconocer en el Dios hecho carne al hijo de sus entrañas. Un beso querida Maga, Merc.
11 Abril 2009 | 10:04 AM