LOS REYES MAGOS EN CAMINO
Veo la caravana de los Reyes junto a una puerta situada al Mediodía. Un grupo de hombres los acompañaba hasta un arroyo delante de la ciudad, y luego volvieron. No bien habían pasado el arroyo, se detuvieron buscando con los ojos la estrella en el firmamento. Habiéndola visto prorrumpieron en exclamaciones de alegría y continuaron su marcha cantando sus melodías. La estrella no los llevaba en línea recta sino que se desviaba algo hacia el Oeste. Pasaron frente a una pequeña ciudad, que conozco muy bien; se detuvieron detrás de ella, y oraron mirando hacia el Mediodía, en un paraje ameno cerca de un caserío. En este lugar, delante de ellos, surgió un manantial de agua, que los llenó de contento. Bajando de sus cabalgaduras cavaron para esta fuente un pilón, rodeándolo de piedras, arena y césped. Durante varias horas se detuvieron allí dando de beber y alimentando a sus bestias. También tomaron su alimento, ya que en Jerusalén no habían podido descansar ni comer debido a las preocupaciones de la llegada.
La estrella, que brillaba en la noche como un globo de fuego, se parecía ahora más bien a la luna cuando se la ve de día; no era perfectamente redonda, sino que parecía recortada y a menudo estaba oculta entre las nubes. En el camino de Belén a Jerusalén había mucho movimiento de caminantes con equipajes y animales de carga. Eran personas que volvían quizás de Belén después de pagar los impuestos, o que iban a Jerusalén al mercado o para visitar el Templo. Esto sucedía en el camino principal; pero el sendero de los Reyes estaba solitario, y Dios los guiaba por allí sin duda para que pudieran llegar de noche a Belén y no llamar demasiado la atención.
































Marete dijo
¡De qué buena literatura te has servido, Magui, para conmemorar este día que está a punto de llegar! Como siempre, oportuna y culta.Pues que los Reyes Magos te traigan zapatos nuevos llenos de ideas, de sueños, de fe, de amor, de esperanza, de...
Un beso, mi amiga
4 Enero 2009 | 10:48 AM