EL MISTERIO DEL CODICE DE GUADALUPE

Hoy he asistido a la conferencia de un experto en teología Guadalupana. Esposo y padre de familia, Oscar Olvera de la ciudad de México compartió sus conocimientos a los asistentes quienes quedamos con hambre de saber más. Maravillados de los misterios que encierra la imagen de Santa María de Guadalupe, única imagen estampada en el ayate de Juan Diego (no es pintada por mano alguna, revelaron los múltiples estudios que se le han practicado ni tiene pintura conocida alguna). Juan Diego. el indio Mexicano que en medio de la madrugada de 1531 tuvo esa visión celeste para morirse. El cielo hecho mujer le habló, presentándose como "la madre de Dios por quien se vive", hablándole con infinita ternura: "Juanito, hijo mío el más pequeño"... y enviándolo como su mensajero para expresar su voluntad. Ya lo sé. Parece leyenda, cuento o invento. Estas cosas sólo se aprecian a la luz de la fe. Con el espíritu, con los ojos del alma. Cómo me tocó profundamente saber que por extensión, yo Maga también soy la hija consentida de la virgen y que tengo una misión en este mundo. Cómo me sentí necesitada de su protección y su amor materno. No, no sólo para mi. Para esta noble nación Mexicana cuya barca parece zozobrar a cada momento. Violencia, secuestro, drogas, inundaciones, crisis económica política y desencuentros familiares que arrojan a los niños y jóvenes a la drogadicción, al delito, producto del desamor, del ambiente hostil en el seno mismo del hogar que después de un tiempo emigran a la jungla-calle.
Centrándome en el tema, la imagen de la virgen es el CODICE con un significado teológico profundo para el indígena que no se puede hablar superfluamente de la simbología de sus elementos. Algunos ya los conocía, que es un rubro que me interesa mucho. Un diciembre salí a ver la constelación de leo en el cielo mismo, sabiendo que en su manto tiene el retrato fiel de las estrellas que se contemplan en México en diciembre y oh maravilla, bien clarita la descubrí tanto en el manto como en el cielo. Divino. Pongo aquí algunos simbolismos que hemos analizado hoy, aunque no todos porque quedaría el post larguísimo.
Antropólogos, historiadores y nahuatlatos están de acuerdo en reconocer que la imagen pintada en la tilma de Juan Diego es un o "códice indio", al estilo de los que ellos usaban para consignar sus crónicas políticas o sus saberes cosmogónicos y teogónicos. Se trata de superficies de piel de venado o de papel ámate, hecho de corteza macerada de maguey o de pulpa vegetal, plegado a modo de pequeños biombos con cubiertas de madera en los extremos. Sobre una imprimación de yeso o de otra pintura blanca escribían según su propia "gramática".
En el códice se emplea la imagen, que no es un simple "retrato de la realidad", sino una idea o grupo de ideas. Los aztecas y mayas escribían con jeroglíficos, cuya significación era conocida por todos o por lo menos por la clase culta, sacerdotal y política: parte, eran pictogramas que representaban sintéticamente las cosas reales, parte, eran signos de un incipiente alfabeto fonético.
A estos elementos gráficos y fónicos, se añadían los colores, cada cual con la propia significación, los símbolos de dioses, ciudades y reyes, las cifras numerales para situar el relato en el tiempo. De la combinación de estos diversos elementos nace la "gramática" con la que se expresaban en sus "códices". Del conjunto se tenía un texto legible que era completado por las tradiciones orales transmitidas según cánones fijos por procesos mnemotécnicos muy precisos, enseñados a los niños desde el o escuela. Así podían conservar la memoria de sus reyes, pueblos y acciones épicas de dioses.
La lengua era polisintética, podía expresar diversas ideas sin nuevas palabras, añadiendo sólo raíces o sufijos. Análogamente, acumulaban diversos significados en una sola imagen. Un códice no se lee, sino que se interpreta, se traduce, es medio de comunicación de una cultura diferente. Había que memorizar las palabras de los autores. La Virgen eligió un "códice" para su mensaje, adaptándose a la mentalidad y cultura aztecas.
Miguel Cabrera, el pintor novohispano escribe "El habernos dejado nuestra dulcísima Madre esta milagrosa memoria, este bellísimo retrato suyo, parece quefue el adaptarse al estilo o lenguaje de los indios; pues como sabemos, no conocían ellos otras escrituras que las expresiones simbólicas o jeroglíficos de pincel"
«Ometeótl = Dios», al hacerse «tlacuilo ,escriba», supo crear una obra maestra. Se trata de un "evangelio pictórico":
LA SIMBOLOGIA DE LOS ELEMENTOS DEL CODICE GUADALUPANO:
Su rostro es el rostro es el de una jovencita, apenas salida de la adolescencia, ni india, ni española, sino mestiza, un rostro mexicano o, mejor, hispanoamericano. En un momento en que aún no las había de esa edad y en que ni indios ni españoles aceptaban el fruto de su unión, sino que lo despreciaban -eran en realidad los primeros mexicanos e hispanoamericanos-, fue el arquetipo biológico que adoptó la Madre de Ometeotl para manifestar ya desde su rostro su misión y función: «...Daré todo mi amor... porque yo en verdad soy vuestra Madre compasiva, tuya y de todos los que en esta tierra estáis en uno, y de las demás variadas estirpes de hombres, mis amadores...» (Nican Mopohua vv.28-31).
Un rostro en el que cada uno de los progenitores, el español y la india o viceversa, puede reconocer, ennoblecido, un tercer rostro, con perfil propio y original, ya no español, ni indígena, sino un rostro, síntesis del viejo mundo -semítico, ibérico, romano, godo y africano-, y del nuevo mundo -indio americano, fuertemente emparentado con Asia y África. ¡Esta es la grande obra de Tonantzin Guadalupe, la Madre de todos, en México y en toda América! Es el grado supremo de inculturación .
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Hay también «jade y pluma preciosa» en la imagen, símbolo de belleza y riqueza para los indios. El jade del pequeño broche que la Señora lleva en el pecho, como las estatuas de los dioses, representa su propia alma. Y hay plumas de ave preciosa en las alas del ángel que lleva a la Señora, la pluma preciosa de quetzal, llamada por los aztecas «sombra de Dios».
El manto azul tachonado de estrellas: la "xiuhtilmatli " o tilma de turquesa, es propia de los más altos "tlatoanime" o nobles y príncipes, y del Dios Huitzilopochtli, porque el Huilhuícatl xoxouhqui o "cielo azul" era el séptimo de los trece cielos, donde él residía y ése era el nombre de su templo en Tenochtitlán.El cielo azul oscuro y estrellado es el cielo nocturno, asociación de Yohualli Ehecatl o "noche viento", es decir, "El Invisible, el Impalpable", otro de los nombres de Ometeotl, lo que en lenguaje filosófico llamaríamos trascendencia, que no puede verse ni tocarse, pues está más allá de la realidad visible
Nombre de Guadalupe: "Cuahtlapcupeuh" o "La que ahuyentó a la serpiente": "Cuatlaxopeuh" o "La que quebrantó a la serpiente"; (Tle) "Cuahtlapcupeuh" o "La que procede de la región de la luz como águila de fuego". Si el vocablo es tomado del árabe indicaría: "Río de Luz" o "Río de Amor".
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Rodeada del sol, con la luna a sus plantas y las estrellas en su manto: los símbolos en constante lucha, ahora armonizados. Collar, signo de soltería. Moño que cuelga del pecho, donde se ciñen quienes están embarazadas. Y lo más importante, en el centro físico y que es la razón de todo el códice, el QUINCUNCE (trébol de 4 hojas) única manera de representar al verdaderísimo Dios, por quien se vive, a quien se invocaba constantemente, pero no tenía más imagen que este trébol de 4 hojas. Es a Él a quien lleva en su vientre. |
Color de su manto: el símbolo del águila, lo mismo que de Huitzilopochtli (uno de los trece cielos). Viene de esa región, enviado por el Ometéotl supremo. Representa al caballero Águila y el estar revestido del mismo, se relaciona con el "Tlatoani" (el que habla con voz solemne): avala la creencia de que habla en lugar del Sol: es un enviado. Parecía como el que tiene la plena confianza y poder, ya que está revestido y su decisión es inapelable.
El Sol: toda Ella respaldada por el que es la luz y la verdad, la vida y la claridad. Respaldada por quien es principio de vida, por el "Invisible e Impalpable, pero siempre presente", el Dios por quien se vive; es su embajadora y digna de confianza. Sol de movimiento (Hollín Tonatiuh), participante de su luz, calor, fuerza, claridad, verdad...
El resplandor del sol: al aspecto nocturno se sobrepone el diurno, pues

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El Ángel que sostiene con los brazos abiertos a
Los colores: el ángel, con vestimenta de color rojo, con alas, algunas también de color rojo;
Alas del ángel
El jade del cuello: entre los dioses aztecas, tener una piedra de jade en la estatua, era simbolizar que tenían vida;
Cruce de las manos: indica cariño, protección, cercanía, ternura, saludo: cruzar las manos es tomar en cuenta a alguien a quien se aprecia sobremanera. Recordando el diálogo con san Juan Diego, estaría indicando también en relación con la forma de la cara y la posición de los ojos, mirar a alguien y comenzar a recorrer el rumbo al encuentro. Es estar en el cruce de los brazos, el hueco de la seguridad, en el abismo de la esperanza, en la tranquilidad del trabajo, en el amor de la persona: símbolo de la oración permanente y de la integración de la persona al comunicar el "aliento de vida" que es siempre el mensaje.
La cintilla negra: Rodea un vestido que es muy parecido al que llevaban las mujeres judías y está en arreglo de camino por la forma en que se ve el pie derecho en la zapatilla y los pliegues del mismo hacia la rodilla. La forma de un cierto triángulo invertido es, en algunos jeroglíficos, el símbolo de la manifestación del Dios; obsérvese a partir del vientre donde está una flor de Quetzalcóatl manifestación del universo integrado. El cinturón negro representa el cinto de Coatlicue, cuyo color era el negro: Tecolliqueuqui, "La que está vestida de negro", otro nombre de Ometéotl.
En el vientre, están alrededor de un circuito cuatro pétalos: es la flor del Quetzalcóatl o la visión del Quinto Sol. Integrados los cuatro elementos hacen la totalidad y la armonía. Algo está por nacer. Aquí habría de recordar la "Leyenda del Quinto Sol" y cómo había nacido en este mundo al que se temía perder. Los cuatro mundos anteriores al presente habían acabado en medio de violencia y destrucción y así habían surgido los mismos; el quinto los integra. El que está por nacer, con la redención, nos hace la armonía y en palabras de san Irineo, es la "recapitulación" del universo. Éste es el centro de todo: por Jesucristo nos viene la luz de Dios, que se expande a todo el universo y todo lo integra.
Las estrellas: nos estarían indicando hasta la hora y el día en que tuvo lugar el acontecimiento, dentro de las constelaciones se pueden ver Cruz del Sur, Osa Mayor, Canes, Balanza, Lobo, Centauro y de forma parcial, otra como Tauro, Escorpión, Boyero, Finco, Auriga... Esto se ve por la posición de las estrellas en el manto y que es el color propio del ayate y no el color de otro tipo. Hay un estudio hecho por
Figuras en los ojos: Varios estudios se han realizado para tan singular fenómeno; algunos ejemplos son: en 1929, el fotógrafo Alfonso Marcué, descubre un busto humano en el ojo derecho de
Conclusión:
El Mensaje Guadalupano es todo un rico contenido de historia, cultura, religión, mística, sociedad, filosofía, teología, arte y demás expresiones del ser humano... Algo se va entendiendo y algo se va tomando, pero hay todo un misterio más allá de lo que puede el hombre palpar a la luz de
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Fuentes consultadas:
1.“Tonantzin Guadalupe y Juan Diego Cuauhtlatoatzin, semillas de la teología india” de Javier García aparecido en “Ecclesia” Revista de Cultura Católica, de julio –septiembre de 2002.
2.García Pimentel Luis. Mensaje Guadalupano
































Eli Fernandez Jorge dijo
tienes que escribir una enciclopedia...eres un hacha tía...Un fuerte abrazo....oye y no estoy sólo para nada....!!!!!
13 Octubre 2008 | 10:37 AM