REINA DE MEXICO: Rosas del milagro, II parte y última

Traducción del NICAN MOPOHUA (1860) Documento en Náhuatl por Antonio Valeriano
Al día siguiente, lunes, cuando debía llevar Juan Diego alguna señal para ser creído, ya no volvió.
Porque cuando fué a llegar a su casa, a un su tío, de nombre Juan Bernardino, se le había asentado la enfermedad, estaba muy grave.
Aun fué a llamarle al médico, aún hizo por él, pero ya no era tiempo, ya estaba muy grave.
Y cuando anocheció, le rogó su tío que cuando aún fuere de madrugada, cuando aún estuviere oscuro, saliera hacia acá, viniera a llamar a Tlatilolco algún sacerdote para que fuera a confesarlo, para que fuera a prepararlo, porque estaba seguro de que ya era el tiempo, ya el lugar de morir, porque ya no se levantaría, ya no se curaría.
Y el martes, siendo todavía mucho muy de noche, de allá vino a salir, de su casa, Juan Diego, a llamar el sacerdote a Tlatilolco, y cuando ya acertó a llegar al lado del cerrito terminación de la sierra, al pie, donde sale el camino, de la parte en que el sol se mete, en donde antes él saliera, dijo:
Si me voy derecho por el camino, no vaya a ser que me vea esta Señora y seguro, como antes, me detendrá para que le lleve la señal al gobernante eclesiástico como me lo mandó;
que primero nos deje nuestra tribulación; que antes yo llame de prisa al sacerdote religioso, mi tío no hace más que aguardarlo".
En seguida le dio la vuelta al cerro, subió por enmedio y de ahí atravesando, hacia la parte oriental fue a salir, para rápido ir a llegar a México, para que no lo detuviera la Reina del Cielo.

Piensa que por donde dio la vuelta no lo podrá ver la que perfectamente a todas partes está mirando.
La vio cómo vino a bajar de sobre el cerro, y que de allí lo había estado mirando, de donde antes lo veía.
Le vino a salir al encuentro a un lado del cerro, le vino a atajar los paso; le dijo:
¿QUÉ PASA, EL MÁS PEQUEÑO DE MIS HIJOS? ¿A DÓNDE VAS, A DÓNDE TE DIRIGES?":
Y él, ¿tal vez un poco se apenó, o quizá se avergonzó? ¿o tal vez de ello se espantó, se puso temeroso?
En su presencia se postró, la saludó, le dijo:
"Mi Jovencita, Hija mía la más pequeña, Niña mía, ojalá que estés contenta; ¿cómo amaneciste? ¿Acaso sientes bien tu amado cuerpecito, Señora mía, Niña mía?
Con pena angustiaré tu rostro, tu corazón: te hago saber, Muchachita mía, que está muy grave un servidor tuyo, tío mío.

Una gran enfermedad se le ha asentado, seguro que pronto va a morir de ella.
Y ahora iré de prisa a tu casita de México, a llamar a alguno de los amados de Nuestro Señor, de nuestros sacerdotes, para que vaya a confesarlo y a prepararlo,
porque en realidad para ello nacimos, los que vinimos a esperar el trabajo de nuestra muerte.
Más, si voy a llevarlo a efecto, luego aquí otra vez volveré para ir a llevar tu aliento, tu palabra, Señora, Jovencita mía.

"Te ruego me perdones, ténme todavía un poco de paciencia, porque con ello no te engaño, Hija mía la menor, Niña mía, mañana sin falta vendré a toda prisa".
En cuanto oyó las razones de Juan Diego, le respondió la Piadosa Perfecta
"ESCUCHA, PÓNLO EN TU CORAZÓN, HIJO MÍO EL MENOR, QUE NO ES NADA LO QUE TE ESPANTÓ, LO QUE TE AFLIGIÓ, QUE NO SE PERTURBE TU ROSTRO, TU CORAZÓN; NO TEMAS ESTA ENFERMEDAD NI NINGUNA OTRA ENFERMEDAD, NI COSA PUNZANTE, AFLICTIVA.
¿NO ESTOY AQUI, YO, QUE SOY TU MADRE? ¿NO ESTÁS BAJO MI SOMBRA Y RESGUARDO? ¿NO SOY, YO LA FUENTE DE TU ALEGRÍA? ¿NO ESTÁS EN EL HUECO DE MI MANTO, EN EL CRUCE DE MIS BRAZOS? ¿TIENES NECESIDAD DE ALGUNA OTRA COSA?.
QUE NINGUNA OTRA COSA TE AFLIJA, TE PERTURBE; QUE NOTE APRIETE CON PENA
LA ENFERMEDAD DE TU TÍO, PORQUE DE ELLA NO MORIRÁ POR AHORA. TEN POR CIERTO QUE YA ESTÁ BUENO"
(Y luego en aquel mismo momento sanó su tío, como después se supo):

Y Juan Diego, cuando oyó la amable palabra, el amable aliento de la Reina del Cielo, muchísimo con ello se consoló, bien con ello se apaciguó su corazón,
y le suplicó que inmediatamente lo mandara a ver al gobernador obispo, a llevarle algo de señal, de comprobación, para que creyera
la Reina Celestial luego le mandó que subiera a la cumbra del cerrillo, en donde antes la veía;

Le dijo: "SUBE, HIJO MÍO EL MENOR, A LA CUMBRE DEL CERRILLO, A DONDE ME VISTE Y TE DI ÓRDENES
ALLÍ VERÁS QUE HAY VARIADAS FLORES: CÓRTALAS, REÚNELAS, PONLAS TODAS JUNTAS; LUEGO, BAJA AQUÍ; TRÁELAS AQUÍ, A MI PRESENCIA.
Y Juan Diego luego subió al cerrillo,
y cuando llegó a la cumbre, mucho admiró cuantas había florecidas, abiertas sus corolas, flores las más variadas, bellas y hermosas, cuando todavía no era su tiempo:

porque de veras que en aquella sazón arreciaba el hielo;
estaban difundiendo un olor suavísimo; como perlas preciosas, como llenas de rocío nocturno.
Luego comenzó a cortarlas,, todas las juntó, las puso en el hueco de su tilma.

Por cierto que en la cumbre del cerrito no era lugar en que se dieran ningunas flores, sólo abundan los riscos, abrojos, espinas; nopales, mezquites,
y si acaso algunas hierbecillas se solían dar, entonces era el mes de diciembre, en que todo lo come, lo destruye el hielo.

Cerro del Tepeyac, lugar exacto donde se apareció la Virgen actualmente
Y en seguida vino a bajar, vino a traerla a la Niña Celestial las diferentes flores que había ido a cortar,
y cuando las vio, con sus venerables manos las tomó;
luego otra vez se las vino a poner todas juntas en el hueco de su ayate, le dijo:
"MI HIJITO MENOR, ESTAS DIVERSAS FLORES SON DE MI PARTE LE DIRÁS QUE VEA EN ELLAS MI DESEO, Y QUE POR ELLO REALICE MI QUERER, MI VOLUNTAD. Y TÚ..., TÚ QUE ERES MI MENSAJERO...., EN TI ABSOLUTAMENTE SE DEPOSITA Y MUCHO TE MANDO, CON RIGOR QUE NADA MÁS A SOLAS EN Y LE CONTARÁS TODO PUNTUALMENTE LE DIRÁS QUE TE MANDÉ QUE SUBIERAS A PARA QUE PUEDAS CONVENCER AL GOBERNANTE SACERDOTE, PARA QUE LUEGO PONGA LO QUE ESTÁ DE SU PARTE PARA QUE SE HAGA, SE LEVANTE MI TEMPLO QUE LE HE PEDIDO".

Y en cuanto le dio su mandato
Ya así viene sosegado su corazón, porque vendrá a salir bien, lo llevará perfectamente.
Mucho viene cuidando lo que está en el hueco de su vestidura, no vaya a ser que algo tire;
viene disfrutando del aroma de las diversas preciosas flores.

Cuando vino a llegar al palacio del obispo, lo fueron a encontrar el portero y los demás servidores del sacerdote gobernante,
y les suplicó que le dijeran cómo deseaba verlo, pero ninguno quiso, fingían que no le entendían, o tal vez porque aún estaba muy oscuro,
o tal vez porque ya lo conocían que nomás los molestaba, los importunaba,
y ya les habían contado sus compañeros, los que lo fueron a perder de vista cuando lo fueron siguiendo
Durante muchísimo rato estuvo esperando la razón.
Y cuando vieron que por muchísimo rato estuvo allí, de pie, cabizbajo, sin hacer nada, por si era llamado, y como que algo traía, lo llevaba en el hueco de su tilma; luego pues, se le acercaron para ver qué traía y desengañarse.
Y cuando vio Juan Diego que de ningún modo podía ocultarles lo que llevaba y que por eso lo molestarían, lo empujarían o tal vez lo aporrearían, un poquito les vino a mostrar que eran flores.
Y cuando vieron que todas eran finas, variadas flores y que no era tiempo entonces de que se dieran, las admiraron muy mucho, lo frescas que estaban, lo abiertas que tenían sus corolas, lo bien que olían, lo bien que parecían
Y quisieron coger y sacar unas cuantas;
tres veces sucedió que se atrevieron a cogerlas, pero de ningún modo pudieron hacerlo,
porque cuando hacían el intento ya no podían ver las flores, sino que, a modo de pintadas, o bordadas, o cosidas en la tilma las veían.
Inmediatamante fueron a decirle al gobernante obispo lo que habían visto,
cómo deseaba verlo el indito que otras veces había venido, y que ya hacía muchísimo rato que estaba allí aguardando el permiso, porque quería verlo.
Y el gobernante obispo, en cuando lo oyó, dió en la cuenta de que aquello era la prueba para convencerlo, para poner en obra lo que solicitaba el hombrecito.
Enseguida dio orden de que pasara a verlo.
Y habiendo entrado, en su presencia se postró, como ya antes lo había hecho.
Y de nuevo le contó lo que había visto, admirado, y su mensaje.
Le dijo:_"Señor mío, gobernante, ya hice, ya llevé a cabo según me mandaste;
así fui a decirle a
y también le dije que te había dado mi palabra de venir a traerte alguna señal, alguna prueba de su voluntad, como me lo encargaste.
Y escuchó bien tu aliento, tu palabra, y recibió con agrado tu petición de la señal, de la prueba, para que se haga, se verifique su amada voluntad.
Y ahora, cuando era todavía de noche, me mandó para que otra vez viniera a verte;
y le pedí la prueba para ser creído, según había dicho que me la daría, e inmediatamente lo cumplió.
Y me mandó a la cumbre del cerrito en donde antes yo la había visto, para que allí cortara diversas rosas de Castilla.
Y cuando las fui a cortar, se las fui allevar allá abajo;
y con sus santas manos las tomó,
de nuevo en el hueco de mi ayate las vino a colocar,
para que te las viniera a traer, para que a ti personalmente te las diera.
Aunque bien sabía yo que no es lugar donde se den flores la cumbre del cerrito, porque sólo hay abundancia de riscos, abrojos, huizaches, nopales, mezquites, no por ello dudé, no por ello vacilé.

Cuando fui a llegar a la cumbre del cerrito miré que ya era el paraíso.
Allí estaban ya perfectas todas las diversas flores preciosas, de lo más fino que hay, llenas de rocío, esplendorosas, de modo que luego las fui a cortar;
y me dijo que de su parte te las diera, y que ya así yo probaría, que vieras la señal que le pedías para realizar su amada voluntad,
y para que aparezca que es verdad mi palabra, mi mensaje,,
Aquí las tienes, hazme favor de recibirlas."
Y luego extendió su blanca tilma , en cuyo hueco había colocado las flores.
Y así como cayeron al suelo todas las variadas flores preciosas,
luego allí se convirtió en señal, se apareció de repente
en donde ahora es conservada en su amada casita, en su sagrada casita en el Tepeyac, que se llama Guadalupe.

Y en cuanto la vio el obispo gobernante y todos los que allí estaban, se arrodillaron, mucho la admiraron,
se pusieron de pie para verla, se entristecieron, se afligieron, suspenso el corazón, el pensamiento.....
Y el obispo gobernante con llanto, con tristeza, le rogó, le pidió perdón por no luego haber realizado su voluntad, su venerable aliento, su venerable palabra,
y cuando se puso de pie, desató del cuello de donde estaba atada, la vestidura, la tilma de Juan Diego
en la que se apareció, en donde se convirtió en señal
Y luego la llevó; allá la fue a colocar a su oratorio.
Y todavía allí pasó un día Juan Diego en la casa del obispo, aún lo detuvo.
Y al día siguiente le dijo:_"Anda, vamos a que muestres dónde es la voluntad de
De inmediato se convidó gente para hacerlo, levantarlo,
Y Juan Diego, en cuanto mostró en dónde había mandado
quería ir a su casa para ir a ver a su tío Juan Bernardino, que estaba muy grave cuando lo dejó para ir a llamar a un sacerdote a Tlatilolco para que lo confesara y lo dispusiera, de quien le había dicho

Pero no lo dejaron ir solo, sino que lo acompañaron a su casa.
Y al llegar vieron a su tío que ya estaba sano, absolutamente nada le dolía.
Y él, por su parte, mucho admiró la forma en que su sobrino era acompañado y muy honrado;
le preguntó a su sobrino por qué así sucedía, el que mucho le honraran;
Y él le dijo cómo cuando lo dejó para ir a llamarle un sacerdote para que lo confesara, lo dispusiera, allá en el Tepeyac se le apareció
y lo mandó a México ver al gobernante obispo, para que allí le hicera una casa en el Tepeyac.
Y le dijo que no se afligiera, que ya su tío estaba contento, y con ello mucho se consoló.

Le dijo su tío que era cierto, que en aquel preciso momento lo sanó,
y la vió exactamente en la misma forma en que se le había aparecido a su sobrino,
le dijo cómo a él también lo había enviado a México a ver al obispo;
y que también, cuando fuera a verlo, que todo absolutamente le descubriera, le platicara lo que había visto
y la manera maravillosa en que lo había sanado,
y que bien así la llamaría bien así se nombraría;
Y luego trajeron a Juan Bernardino a la presencia del gobernante obispo, lo trajeron a hablar con él a dar testimonio,
y junto con su sobrino Juan Diego, los hospedó en su casa el obispo unos cuantos días,
en tanto que se levantó la casita sagrada de

Y el señor obispo trasladó a
La vino a sacar de su palacio, de su oratorio en donde estaba, para que todos la vieran la admiraran, su amada Imagen.
Y absolutamente toda esta ciudad, sin faltar nadie, se estremeció cuando vino a ver a admirar su preciosa Imagen.
Venían a reconocer su carácter divino.
Venían a presentarle sus plegarias.
Muchos admiraron en qué milagrosa manera se había aparecido,
puesto que absolutamente ningún hombre de la tierra pintó su amada Imagen






























Amelie Puolin dijo
MAGUITA SIGO DANDO LATA TODAVIA!!
PUES COMO VERAS QUE MIS PLANES DE IRME PRONTO A MI CASA SE ESTAN FUSTRANDO, Y ME SIENTO MUY SOLITA, PERO SOBRE TODO POR K HOY FUE EL SANTO DE MI MALUPE, Y NO ESTUVE AYER PARA CELEBRARLE JUNTO CON LA VIRGEN, Y ES K EN MI CASA TREMENDO FIESTON QUE SE HACE, AL IGUAL QUE EN VALLARTA, DESDE AYER EN LA NOCHE LE CANTAMOS LAS MAÑANITAS Y YO FELIZ CON EL ATASCADERO DE POZOLE, TAMALES, PONCHE, ATOLE....
PERO BUENO, AKI TAMBIEN ESTOY BIEN Y ME DA MUCHO GUSTO PODER ESCRIBIRTE UN COMENTARIO ANTES DE IRME
MUCHOS BESITOS MAGUITA, DE AKI HASTA K ME VAYA SEGUIRE DEJANDO MIS COMENTARIOS
13 Diciembre 2007 | 07:20 AM